La nueva gripe se asoma a los medios de comunicación como portada de un verano que finaliza. La evolución de la medicina ha pasado de un enfoque curativo a uno preventivo y la mejor muestra la tenemos en la propia evolución del tratamiento de las enfermedades infecciosas. Las vacunas, las mejoras en las medidas higiénico-socio-sanitarias y el tratamiento farmacológico se han convertido en instrumentos que han posibilitado la disminución de la morbimortalidad de numerosas enfermedades.
No debemos obviar los tres escalones de la prevención. La prevención primaria está dirigida a evitar la aparición de la enfermedad; la prevención secundaria basada en un diagnóstico y tratamiento precoz y la terciaria centrada en las medidas de rehabilitación. Todas ellas se entremezclan en el quehacer diario asistencial.
En todo este entramado, tenemos que estar preparados y evitemos situaciones de miedo que entorpezcan las actuaciones adecuadas en el momento que se presente la mayor incidencia de esta nueva gripe que genera como es lógico incertidumbre que no pánico.
Hay que planificar adecuadamente, con los recursos necesarios tanto en infraestructuras como en recursos humanos que serán necesarios a buen seguro dado que nosotros también enfermaremos.
Ahí estaremos los Colegios Médicos andaluces y por tanto el propio Consejo Andaluz para aportar nuestro trabajo. Nos hemos ofrecido a la administración sanitaria pública y también nos hemos brindado y lo estamos haciendo en el sector privado, que es muy importante y puede ejercer un papel clave dado que no olvidemos que la puerta de entrada del paciente va a ser múltiple y es necesaria la máxima coordinación de todo el colectivo sanitario.